En esta ocasión vamos a pensar en esas ideas que, a fuerza de repetirlas, las hemos convertido en Creencias. Tanto puede ser que nos las hayan dicho los demás una y otra vez, como que nosotros mismos nos las digamos hasta el cansancio.
De tanto oírlas, a nuestros
padres, a nuestros profesores o a personas de nuestro entorno más cercano, se
convierten en lo que llamamos Creencias y éstas, cuando pasan a frenarnos o controlar nuestras acciones sin posibilidad de
elección, reciben el nombre de Limitantes.
Las Ideas, que habitualmente son
expresadas con una sola palabra, “felicidad”, "hombres/mujeres", “dinero”,
“amor”… al convertirse en Creencias las expresamos con frases: “Todos los
hombres/mujeres son iguales”, “nadie me va a querer”, “desconfía de todo el
mundo”…
Hacer uso de las Creencias
Limitantes es una manera cómoda y fácil de razonar, de clasificar y de
valorar lo que nos sucede y evitamos echamos la culpa a nosotros mismos de ello.
Lo que pasa sigue siempre el patrón de una Creencia que hemos aplicado y en
cuya fiabilidad confiamos al 100 por 100.
Lo malo es que, aunque no nos guste lo que nos sucede, como todo tiene sentido según esa Creencia Limitante no hacemos nada por cambiar.
Pero sí que podemos hacerlo y eliminar esas Creencias Limitantes por otras: las Creencias Potenciadoras.
La Escritura Terapéutica puede ayudarte.
Explícame qué te parece este tema. Crees que te afecta en tu día a día. Explícamelo, cuéntamelo.
Si sientes que necesitas hablar con alguien sobre lo que te sucede contacta conmigo. Podemos usar la Escritura Terapéutica para que puedas superar tu problema.
Te diré cómo.


