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miércoles, 6 de enero de 2021

No hay árbol que el viento no haya sacudido

Hoy quiero que pensemos en este proverbio hindú y lo apliquemos a nuestras vidas. Imaginemos el árbol. En su larga vida habrá sufrido todo tipo de sacudidas por vientos y tormentas, más o menos fuertes, que casi lo quiebran. Pero ahí sigue, bien anclado con sus raíces a la tierra que en su día le dio vida.

Pues todos nosotros somos como ese árbol. También hemos de vivir todo tipo de situaciones que nos golpean y, a menudo, nos amenazan con hacernos caer. Por momentos podemos creer que lo que nos sucede va a ser tan fuerte que no podamos soportarlo.

Pero hemos de tener la confianza del árbol. Se trata de aferrarnos a nuestro suelo, a ese algo que nos proporciona la seguridad suficiente para vencer las dificultades.

Hemos de saber que no podrán con nosotros y que, si tenemos bien claras nuestras fortalezas, podremos soportar lo que nos venga. 

Escribir sobre ello nos permitirá conocer qué nos amenaza, con qué contamos para darnos fuerza y cómo podremos avanzar en nuestra vida. 


Imagen de DEZALB

Explícame qué te parece este proverbio. Crees que puedes aplicarlo en tu día a día. Explícamelo, cuéntamelo.

Si sientes que necesitas hablar con alguien sobre lo que te sucede contacta conmigo. Podemos usar la Escritura Terapéutica para que puedas superar tu problema. 

Te diré cómo.

lunes, 28 de diciembre de 2020

La vasija con grietas (cuento hindú)

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas colgadas a los extremos de un palo, con las que llevaba agua desde el arroyo hasta casa de su patrón.

Una estaba nueva y perfecta y conservaba todo el agua durante el trayecto. La otra tenía varias grietas y siempre llegaba de agua por la mitad.

La vasija nueva estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para el fin que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de lo que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada habló al aguador diciéndole: –“Estoy avergonzada y me quiero disculpar porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que debieras recibir».

El aguador sonrió y le dijo compasivo: 

“Cuando regresemos a la casa quiero que te fijes en la  flores que crecen a lo largo del camino.”

Así lo hizo la tinaja y vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero eso no le quitó la pena de su mal hacer.

El aguador le dijo entonces:

– “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y sembré semillas de flores por donde vas. Todos los días las has regado. Si no fueras exactamente cómo eres, con tus defectos incluidos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”

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¿Quién no se ha sentido como la vasija agrietada? ¿Quién no ha pensado alguna vez que al no ser perfecto no tiene derecho a que le aprecien?

Pues resulta que, como la vasija rota, todos tenemos la posibilidad de ser apreciados por otras muchas cosas que, hasta que alguien no nos lo dice, no somos capaces de ver por nosotros mismos.

Parémonos por unos minutos y pensemos sobre ello.

Imagén de Aht YomYai

Explícame qué te parece este cuento. Crees que puedes aplicarlo en tu día a día. Explícamelo, cuéntamelo.

Si sientes que necesitas hablar con alguien sobre lo que te sucede contacta conmigo. Podemos usar la Escritura Terapéutica para que puedas superar tu problema. 

Te diré cómo.