Un león que tenía sed
se aproximó hasta un lago para beber.
Al acercarse vio su rostro reflejado en el agua, entonces dijo:
– ¡Vaya! Este lago debe de pertenecer a este león.
– Tengo que tener mucho cuidado con él.
Se alejó de las aguas,
pero tenía tanta sed que regresó al cabo de un rato.
Allí estaba otra vez
ese león.
¿Qué hacer? No había
otro lago cercano.
Otra vez retrocedió.
Unos minutos después
volvió a intentarlo y, al ver al león, abrió sus fauces de forma amenazadora,
pero el otro león hizo lo mismo, sintió terror.
Salió corriendo, pero
volvió varias veces, aunque siempre huía espantado.
Pero como la sed era
cada vez más intensa, tomó finalmente la decisión de beber agua del lago
sucediera lo que sucediera.
Así lo hizo.
Y al meter la cabeza
en las aguas el otro león desapareció.
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¿Te ha has sentido alguna vez como este león?
Puede que algo te haya hecho retroceder en tu camino a la hora de hacer algo. El problema está cuando ese algo es importante en tu día a día y te condiciona la vida.
Entonces te has de sobreponer y plantarle cara al miedo.
Explícame qué te parece este cuento. Crees que puedes aplicarlo en tu día a día. Explícamelo, cuéntamelo.
Si sientes que necesitas hablar con alguien sobre lo que te sucede contacta conmigo. Podemos usar la Escritura Terapéutica para que puedas superar tu problema.
Te diré cómo.
